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El líder checheno, Ramzan Kadyrov, no conoce de términos medios. Cree que aquel que viole la cuarentena por el coronavirus COVID-19 merece el mayor y más drásticos de los castigos: la muerte.

Si me preguntas, cualquiera que cree este problema por sí mismo debería ser asesinado. No solo se enferma, sino que también infecta a su familia, sus hermanas, hermanos, vecinos”, dijo.

En Chechenia apenas tres casos dieron positivos, pero fueron aquellos que retornaron de un viaje a La Meca y retornaron vía Turquía. Ninguno cumplió con la cuarentena. Sin embargo, el gobierno intenta contener el pánico generado en la población que recurrió de inmediato a tiendas y comercios para abastecerse ante un posible encierro obligatorio.

Kadyrov confirmó su pensamiento de que la muerte es un castigo digno por infectar a otros. “La persona que se crea y crea este problema, si me preguntas, debería ser asesinada”.

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