La Municipalidad de San Lucas Sacatepéquez: Una muestra de la situación del país | Opinión por Emilio Estrada

Vía: Facebook

Barataria

San Lucas Sacatepéquez es uno de los municipios privilegiados en Guatemala, además de su clima templado aún, rodeado de bosques, se encuentra localizado exactamente entre la Ciudad de Guatemala y la Antigua Guatemala, con la fortuna que le dio el hecho de que la carretera CA1 Occidente atravesara la mayoría de su territorio y el famoso atol de elote y otras delicias que se pueden comer, además de su gente, se convirtió en una especie de lugar de paseo de fin de semana.  La triste nostalgia de Amatitlán, cuyo lago literalmente languidece, muchos guatemaltecos han optado por visitar Antigua Guatemala y, de paso detenerse un poco en este bello municipio del departamento de Sacatepéquez.

Durante varios periodos, la Alcaldía estuvo a cargo del Licenciado Yener Haroldo Plaza Natareno, un vecino sanluqueño que, supo darle un impulso al municipio, dotándolo de mejoras en infraestructura, mejorando las escuelas, edificios municipales, calles y avenidas y evolucionando a que el municipio pasara de ser un “pueblito” a un municipio en el cual se interesaran las empresas a fincar sucursales en el lugar.  Así, poco a poco el municipio se lleno de sucursales bancarias que son varias y de los bancos más grandes de Guatemala, restaurantes, centros comerciales y otras instituciones comerciales que han contribuido a un desarrollo ordenado del San Lucas Sacatepéquez.  Al margen de juzgar bien o mal al señor Plaza Natareno, se debe reconocer su liderazgo, su buena administración y,  en especial, su transparencia en la gestión pública y rendimiento de cuentas.  Todos los que hemos sido presidentes de COCODES, podemos dar fe de que, bajo la administración del señor Plaza, se nos citaba al salón municipal para que nos rindieran cuenta de cuánto dinero tenía la municipalidad, que proyectos podríamos proponer para que se presupuestaran y las deficiencias en la comunidad que deberían prestarle atención. En otras palabras, y sin parecer adulador, todos concebíamos que el municipio iba por buen camino y que esto era lo que todos queremos una municipalidad que se encarga de los problemas de los vecinos, transparente y eficaz.

En las últimas elecciones el señor Plaza Natareno no pudo participar, pero sí la planilla que encabezaba.  Algunos vecinos ven esto como una ilegalidad, pero no es así, porque la participación para autoridades municipales se hace por planilla y no individual, al igual que el ejercicio del poder municipal es corporativo o colegiado.  Por ello, y dada la confianza de la población sanluqueña en la administración municipal que había realizado el señor Plaza, la planilla del Partido Unidad Nacional de la Esperanza ganó la mayoría de puestos en el Concejo Municipal, lamentablemente muchos quedamos asombrados cuando supimos que el señor Plaza no había sido inscrito y sus acciones legales para lograrlo al parecer no rindieron sus frutos.

Instalado el Concejo Municipal, naturalmente hubo un corrimiento de cargos, llegando a ocupar la Alcaldía el Profesor Adán Rodríguez. No dudo de la capacidad del señor Rodríguez para enseñar en institutos o administrar una escuela, pero al parecer le quedó grande el cargo.  Habiendo asumido en medio de algunas objeciones de dos concejales de oposición; el señor Hugo del Valle y Edwin Geovanny Pérez, dado que al parecer el Alcalde entrante Adán Rodríguez no contaba con el llamado comúnmente “finiquito” extendido por la Contraloría General de Cuentas.  Este, al parecer ha sido por un lado el “caballito de batalla” de los mencionados concejales de oposición y también un aspecto no aclarado, ni resuelto por el señor Adán Rodríguez.

Ante el asombro de muchos vecinos, en una sesión del Concejo Municipal de San Lucas Sacatepéquez, los miembros decidieron defenestrar al Alcalde Adán Rodríguez y “declararon vacante el cargo” y nombraron a la Concejal Primero Melissa Vicente como nueva Alcaldesa del municipio.  Los argumentos vertidos por los concejales fueron los siguientes:  “Que tenían una nota de la Contraloría de Cuentas en la que se indicaba que el señor Adán Rodríguez no cuenta con finiquito y que no ha resuelto la situación legal”, “Que el Concejo es la máxima autoridad del Municipio y tiene la potestad de declarar vacante el cargo de alcalde mediante una votación”, “Que el Municipio es Autónomo y por ello puede decidir a través de su máxima autoridad el Concejo remover al alcalde y nombrar a su sucesor”, “Que le dieron plazo al alcalde Rodriguez para que resolviera su situación y como no lo hizo, debe ser removido” esto y otros argumentos en ese sentido que nos dejan totalmente asombrados.  No sé quienes son los asesores del señor Del Valle y del señor Pérez Aparicio, pero una buena recomendación es que, hay que tener cuidado con cuanto colega abogado ofrezca el oro y el moro, simplemente porque se acaba de graduar.  Lamentablemente, la educación universitaria esta mal y la producción de abogados peor. Ninguno de los argumentos es válido para poder defenestrar al Alcalde Municipal, confieso que el señor Adán Rodríguez no es santo de mi devoción, me parece un tipo timorato, poco transparente e hipócrita, que se esconde bajo un disfraz de pocas palabras, pero hay muchos pensamientos dentro de él y no son todos buenos.  Es tal su insensatez que no ha sabido defender su cargo con hidalguía; sin embargo lo que ha realizado el Concejo Municipal de San Lucas Sacatepéquez, constituye una serie de delitos y además atenta contra la institucionalidad del municipio.

En fechas posteriores, se dieron eventos significativos, la Concejal Primera, Melissa Vicente se dio cuenta del error, no sabemos si fue por asesoría o bien en el Tribunal Supremo Electoral le indicaron la serie de delitos que cometió, usurpando funciones y coludiéndose con los demás miembros del consejo, pero está el dicho que rectificar es de sabios y prefirió no solo dar un paso al costado sino denunciar la colusión del concejo.  Abiertamente explicó que hasta “se les dieron papelitos, para que en la sesión del Concejo dijeran lo que estaba escrito”, además de denunciar públicamente al Concejal Del Valle de ser el principal promotor de todo.  El Concejo Municipal cometió una serie de delitos al defenestrar al Alcalde Rodríguez Diéguez, porque no tienen autoridad para hacerlo, ellos no son la autoridad ni electoral ni judicial y basarse en una comunicación de la Contraloría de Cuentas, que al final de todo es un ente administrativo, no podían defenestrarlo esto viene con una orden judicial, la cual no tenían, ni creo que la tendrán.  Y, querer retrotraer todo al acto de toma de posesión, indicando que desde entonces el Alcalde Rodríguez Diéguez tomo posesión en forma anómala, es simplemente una estupidez, puesto que ellos consintieron estando presentes y posteriormente nunca iniciaron acción legal ni ante el Tribunal Supremo Electoral ni ante los tribunales del país para revertir tal situación.  Venir ahora en 2021 a decir que no se debió haber realizado aquel acto es lo que coloquialmente llamamos “patadas de ahogado” y el leguleyo con que actúan es dramático, al punto que en su colusión ya implicaron a la Secretaria Municipal quien en la ultima reunión no levantó acta, supuestamente porque la reunión es ilegal; pregunto ¿Quién es la Secretaria Municipal para calificar de legal o ilegal un acto?  Si su función es levantar las actas.  Como vemos, entre esta sarta de ilegalidades, ya la Secretaria Municipal, a la vista del pueblo pues se estaba transmitiendo esa reunión cometió el delito de incumplimiento de deberes.

Considero que todas las argumentaciones de los concejales de oposición del Concejo Municipal a quienes, los demás concejales, ya viendo los delitos cometidos y que pueden ser y deberían ser procesados, les han dado la espalda, deberían de rectificar antes de que terminen siendo procesados por los delitos que han cometido.  Al escuchar los fundamentos que esgrimen de artículos como el artículo 82 del Código Municipal, pretendiéndolo aplicar a los miembros del Concejo, entre ellos el Alcalde, y que cito para que quede claro: “ARTICULO 82. Prohibiciones. No podrán ser nombrados ni ejercer un cargo municipal: a)…, b…, c) Los que hubieren manejado, recaudado, custodiado o administrado fondos, bienes y valores del Estado o del municipio, si no hubiera rendido cuentas y obtenido finiquito”; representa fruto de una asesoría legal poco profesional y que anda de ley en ley buscando lo que “suene”, pero no es la de un abogado responsable que asesore al Concejal Del Valle, ya que este artículo se refiere a NOMBRAMIENTO funcionarios, pero no hay que olvidar que todos los miembros del Concejo Municipal FUERON ELECTOS, NO NOMBRADOS.  Por ello hay que acudir mediante la vía correspondiente, si se quiere hacer bien las cosas, pero pensar que, porque yo puedo tener un Código o Ley en la mano se va a hacer lo que yo considero que es, es simplemente irrespetar las instituciones y creer que al tener una ley soy el juez que puedo decidir lo que allí dice.  De esa manera el Concejo Municipal de San Lucas Sacatepequez ha considerado ser juez y única autoridad dentro del municipio y, creyéndose que la autonomía municipal es la que les da derecho de decidir quitar o nombrar autoridades municipales, entonces ya no necesitan del Tribunal Supremo Electoral, ni de los Tribunales del Pais porque al parecer San Lucas Sacatepéquez es una nueva república en dónde la autoridad máxima es el Concejo Municipal quien decide en que momento se defenestra una autoridad y luego solo “avisan” al Tribunal Supremo Electoral del cambio.  Este es, no solo un desastre, sino una vergüenza saber en qué manos esta la administración del municipio y si lo hacen públicamente sobre estas cosas, ya comprendo qué no hacen con el manejo de la cosa pública.

Lo triste de todo, querido lector es que los hechos que se han suscitado dentro del Concejo Municipal de San Lucas Sacatepéquez es un reflejo del país, se da en el Congreso de la República, en dónde las componendas las ha hecho el presidente de ese organismo a las claras, se da en la Corte Suprema de Justicia con Resoluciones totalmente parcializadas, se da en el mismo Tribunal Supremo Electoral, complaciente con ciertos personajes y partidos políticos, se da en la Corte de Constitucionalidad con resoluciones sin fundamento, se da en la Contraloría de Cuentas que se hace de la vista gorda.  Incluso se da con un Policía Municipal de Tránsito que no solo no oye razones para colocar un cepo, sino que se cree la autoridad para impedir que un vendedor de huevos suba a su vehículo y por encima se da por sus compañeros PMT que van tras el vendedor de huevos y lo vapulean en bandada y luego, por ultimo después de una detención ilegal que realizó la PMT y los golpes al vendedor de huevos, llega la Policía Nacional Civil, a “capturar” al vendedor vapuleado, no sorprendido en flagrancia, pero le cree a la PMT y se lo llevan, sin cuestionar cómo es que resultó vapuleado el tal, pero a la policía nacional civil no le interesa esto, le interesa “quedar bien con sus jefes”.  Así las cosas, bienvenidos al país en donde usted con un código en la mayo o un uniforme puesto es LA LEY.

Emilio Estrada

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