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Hace algunos días, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo que para protegerse de la pandemia de coronavirus había que usar estampitas o amuletos religiosos, igual que lo hacía él. «Ellos son mis guardaespaldas», indicó, mientras mostraba las figuras que guardaba en sus bolsillos.

Luego de esa conferencia, miles de mexicanos se aferraron a los mismos símbolos católicos.

Así lo confirmó una mujer, quien se identificó como Zita Rocío, de 50 años, quien lleva colgados varios escapularios y en la mano tiene un emblema de San Miguel con la siguiente leyenda: «Arroja al infierno a la maldad», por lo que dice, al igual que AMLO, que “no le da miedo esto que dicen que anda en el aire y en todas partes”, comentó.

Es preocupante que esto suceda en el vecino país, donde Andrés Manuel López Obrador, por ir en contra de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para detener los contagios, podría convertir a México en un foco de infección para Guatemala, donde prácticamente se ha controlado el avance de esta enfermedad.