La industria automotriz alemana ha tenido caída de ventas, recortes de personal, reducciones salariales y cierre de plantas.
A inicios de esta semana, Audi y Siemens anunciaron una fuerte reducción de su número de trabajadores, sumándose a una larga lista de grandes nombres de la industria alemana que se han visto obligados a implementar planes de ahorro que implican inevitablemente un menor número de trabajadores.
Audi, que ya había cerrado su planta en Bruselas (Bélgica), informó que reducirá 7.500 empleos en Alemania hasta 2029, principalmente mediante jubilaciones anticipadas y “salidas voluntarias”.

Este anuncio se produjo poco después de la publicación de un descenso del 33% en sus beneficios, atribuido a la caída de las ventas, especialmente en China. Según el consejero delegado de Audi, Gernot Döllner, “la demanda sigue siendo baja”, mientras que la oferta continúa creciendo, lo que agrava la situación.
La caída de ventas en China y los costos asociados a las normativas ambientales de la UE, como las relativas a las emisiones, han afectado profundamente a marcas como Volkswagen, Mercedes y BMW.