El director del Mossad, David Barnea, afirmó que la ofensiva de inteligencia de Israel contra Irán continuará hasta lograr un cambio de régimen en Teherán. Durante una ceremonia oficial, aseguró que las operaciones no terminarán con el fin de los combates, sino que seguirán activas en el territorio iraní.
Barnea reveló que el Mossad operó “en el corazón” de Teherán y proporcionó información clave para interceptar misiles durante la reciente campaña conjunta con Estados Unidos. Subrayó que la misión estratégica incluye debilitar al gobierno iraní hasta su reemplazo, al que calificó como una amenaza existencial.

En paralelo, el vicepresidente estadounidense J.D. Vance indicó que las negociaciones con Irán están estancadas tras la última ronda en Islamabad, debido a la falta de concesiones del lado iraní. Washington insiste en condiciones estrictas, como la eliminación del uranio enriquecido y mecanismos de verificación nuclear.

Estados Unidos mantiene que una eventual normalización de relaciones dependerá de que Irán abandone su programa nuclear y deje de apoyar organizaciones armadas, en un contexto de alta tensión regional.

