Los hijos de Britney Spears y Kevin Federline, Sean Preston y Jayden James, han comenzado a usar públicamente el apellido Spears, en un gesto simbólico que refleja su reciente reconciliación con su madre. Aunque no han realizado un cambio legal, la decisión ha generado atención, especialmente tras años de distanciamiento familiar.

Después del divorcio en 2007, Federline obtuvo la custodia mayoritaria, en un periodo marcado por las dificultades personales y legales de la cantante. Durante ese tiempo, la relación con sus hijos se debilitó, e incluso vivieron lejos de ella.

Sin embargo, en los últimos años, Spears ha reconstruido el vínculo con ambos, lo que ha fortalecido su relación. Este acercamiento coincide con un momento personal complejo para la artista, pero también con una etapa en la que prioriza a su familia.

Además, el reencuentro abre nuevas posibilidades, como el interés de Jayden en la música, con el apoyo directo de su madre.

