Más de un año después de la creación de la Dirección de Proyectos Viales Prioritarios (DIPP), mediante el Decreto 29-2024, la entidad sigue sin funcionar, evidenciando ineficiencia estatal y falta de voluntad política. A pesar de que su objetivo es mejorar el mantenimiento de carreteras, el proceso ha estado marcado por incumplimiento de plazos, ausencia de reglamento, falta de presupuesto y desacuerdos internos.
La DIPP, integrada por el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda, el Ministerio de Finanzas Públicas y el Ministerio de Economía, también ha sufrido por la inasistencia de altos funcionarios. Ministros clave dejaron de participar tras las primeras reuniones, debilitando la toma de decisiones y retrasando acuerdos fundamentales.
Además, persisten conflictos sobre el salario de la gerencia, cuya titular ni siquiera ha recibido pago desde su nombramiento en 2025. La falta de consensos y liderazgo ha paralizado la institución, reflejando desinterés del gobierno. Mientras tanto, la red vial continúa deteriorándose, afectando directamente a la población y evidenciando las consecuencias de la inacción pública.

