Donald Trump y Vladimir Putin mantuvieron el 9 de marzo de 2026 su primera conversación telefónica desde diciembre de 2025, durando aproximadamente una hora. El Kremlin la describió como “franca, constructiva y profesional”, mientras Trump la calificó de “muy buena”. Abordaron el conflicto armado contra Irán, las estancadas negociaciones sobre Ucrania y la situación en Venezuela ante la crisis petrolera por el cierre del Estrecho de Ormuz.

El precio del crudo Brent alcanzó 120 dólares por barril antes de moderarse a 103, acumulando más del 40% de subida desde el inicio de la ofensiva estadounidense-israelí contra Irán. Trump aseguró que el estrecho “seguirá siendo seguro” y que la guerra abaratará el petróleo a largo plazo.
Putin presentó “variantes para un rápido arreglo político-diplomático” del conflicto iraní, fruto de contactos con el presidente Masoud Pezeshkian y líderes del Golfo Pérsico. Trump ofreció su evaluación de la operación en curso. Irán descartó negociar mientras continúen los ataques.

Sobre Ucrania, Putin informó del avance militar ruso en el este como presión para que Kiev negocie. Trump reconoció el “enorme odio” entre Putin y Zelensky, señalando que no se ponen de acuerdo. Cuando Putin ofreció ser “útil” en Irán, Trump replicó que sería más útil terminando la guerra en Ucrania.
Las negociaciones trilaterales atraviesan su peor momento. La cuarta ronda se pospuso por el conflicto iraní y no hay fecha de reanudación. Las tres previas en Abu Dabi y Ginebra no avanzaron en el tema territorial, con Rusia manteniendo posiciones maximalistas mientras presiona en el Donbás.
Ambos líderes también hablaron de Venezuela tras el restablecimiento de relaciones bilaterales, relevante ante la interrupción de suministros del Golfo Pérsico. Trump propuso diálogos “regulares” y Putin aceptó, revelando una reconfiguración del orden internacional.



