
Un caso ocurrido en Suiza quedó registrado como la multa de tránsito más cara del mundo, según Guinness World Records. El protagonista fue un conductor de un Ferrari Testarossa que circulaba a 137 km/h en una zona con límite de 80 km/h, superando la velocidad permitida en 57 km/h.

El hecho ocurrió en 2010, cerca de St. Gallen, y derivó en una sanción de aproximadamente 290 mil dólares (unos 246 mil euros), una cifra sin precedentes. El monto no solo se basó en la infracción, sino también en la situación económica del conductor, cuyo patrimonio ascendía a más de 22 millones de dólares. Además, se consideró como agravante que el infractor ya tenía antecedentes por exceso de velocidad.
En Suiza, las multas se calculan según los ingresos y la riqueza del conductor, con el objetivo de que el castigo tenga el mismo impacto para todos, sin importar su nivel económico. Este enfoque busca evitar que las personas con alto poder adquisitivo evadan el efecto disuasorio de las sanciones.

Más de 15 años después, este caso sigue siendo un récord mundial y un referente en justicia vial.

