El aumento en los precios de la gasolina en México ha impulsado el contrabando de combustible desde Guatemala, especialmente a través del río Suchiate. Según el Observatorio Contra el Contrabando, el diferencial de hasta US$ 1 por litro, ha incentivado el traslado ilegal en balsas y otros medios precarios desde regiones fronterizas como San Marcos y Huehuetenango.
Este fenómeno no es nuevo, pero se ha intensificado por la demanda mexicana. Además del combustible, también se trafican productos como ganado y azúcar. Sin embargo, el principal riesgo radica en las condiciones inseguras del transporte, que incluyen bidones y trasbordos improvisados, elevando la probabilidad de derrames, incendios o explosiones.
Autoridades y entidades como la Comisión de Defensa del Comercio Formal advierten que estas prácticas carecen de controles de calidad y trazabilidad, lo que pone en peligro a consumidores y comunidades. Incluso un solo incidente podría provocar una tragedia ambiental o humana.
Ante esta situación, fuerzas de seguridad mexicanas han reforzado operativos en la frontera sur para frenar el paso ilegal, evidenciando la magnitud del problema y sus implicaciones regionales.

