Un equipo internacional de más de 150 astrónomos descubrió un sistema planetario a 120 años luz que desafía las teorías clásicas de formación de sistemas solares. El hallazgo, publicado en la revista Science, describe cuatro exoplanetas que orbitan la estrella enana roja LHS 1903 con una arquitectura inédita: rocoso, gaseoso, gaseoso y nuevamente rocoso.

Tradicionalmente, los modelos indican que los planetas rocosos se forman cerca de su estrella y los gigantes gaseosos en regiones más alejadas, donde el frío permite acumular grandes envolturas de gas. Sin embargo, en este sistema el planeta más externo es pequeño y rocoso, con una masa seis veces mayor que la Tierra y densidad similar, lo que contradice las expectativas.
Los datos fueron obtenidos mediante observaciones del satélite TESS de la NASA, el satélite CHEOPS de la Agencia Espacial Europea y telescopios terrestres. Los análisis descartan que el planeta exterior haya perdido su atmósfera por un impacto o que haya migrado desde otra órbita.

La hipótesis más sólida sugiere que el sistema tuvo dos etapas de formación. Los tres planetas internos habrían surgido cuando el disco protoplanetario aún era rico en gas, mientras que el cuarto se formó millones de años después, en un entorno empobrecido. Esto implicaría que no todos los planetas nacen al mismo tiempo, como se creía.
El descubrimiento abre nuevas preguntas sobre la evolución planetaria y la transición entre mundos rocosos y gaseosos, desafiando los modelos establecidos tras el estudio de miles de exoplanetas.


