El vertedero administrado por la Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca y del Lago de Amatitlán (AMSA) dejará de recibir desechos sólidos el próximo 31 de agosto, tras alcanzar su capacidad máxima y concluir su vida útil operativa. La medida impactará a 32 municipios que actualmente depositan allí sus residuos, equivalentes a unas 1,800 toneladas diarias transportadas en aproximadamente 480 camiones.
El anuncio fue confirmado por el viceministro de Recursos Naturales y Cambio Climático, quien indicó que ya comenzó el proceso formal de notificación a las municipalidades afectadas. Sin embargo, representantes de empresas recolectoras señalaron que aún desconocen cuál será el nuevo destino de los residuos, lo que genera incertidumbre en el sector.
El cierre también preocupa a más de 150 recicladores agrupados en la Asociación de Recicladores Estamos Aquí No Me Olvides (ACEANO), quienes dependen del vertedero como fuente de ingresos y solicitan apoyo a las autoridades.
Tras el cierre, el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales informó que el terreno será sellado y sometido a un proceso de monitoreo ambiental por diez años, que incluirá drenajes, control de gases y revegetación, antes de destinarlo a un posible uso urbano o productivo.

