El Cártel de los Soles extendió su influencia por Colombia, México, Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay, El Salvador, Honduras y Guatemala, utilizando rutas en Centroamérica y el Caribe. En este contexto, la administración del presidente Bernardo Arévalo aparece como un factor clave en la región, al impulsar un discurso de cooperación internacional y fortalecimiento institucional frente al crimen organizado, en contraste con gobiernos que durante años miraron hacia otro lado.
Con Maduro fuera del centro del poder, el cartel pierde su eje. No es el fin inmediato del narcotráfico, pero sí el comienzo de una reacción en cadena que amenaza con desnudar complicidades y reconfigurar el mapa político latinoamericano.
La captura de Maduro y el inicio de la caída del Cártel de los Soles

