El inicio de 2026 confirma que la inteligencia artificial dejó de ser un concepto abstracto para convertirse en una presencia cotidiana en millones de hogares.
Bebés reborn con funciones inteligentes y mascotas robóticas capaces de reconocer emociones marcan una de las tendencias tecnológicas más llamativas del año.
Más allá del asombro, estos dispositivos están transformando la forma en que niños, adultos y personas mayores se relacionan con la tecnología, el afecto y la compañía.
Mascotas robots
En la antesala del CES 2026, celebrado en Las Vegas, la robótica social ganó un protagonismo inédito.
Empresas de Asia, Europa y Estados Unidos presentaron una nueva generación de robots diseñados no solo para ejecutar tareas, sino para interactuar, aprender rutinas y responder a estados emocionales.

La promesa es clara: tecnología que acompaña, educa y asiste en la vida diaria.
Entre los modelos más comentados destaca Jennie, el perro robótico desarrollado por Tombot. Este dispositivo está pensado para personas mayores o con limitaciones físicas que no pueden cuidar una mascota real.

Jennie responde a la voz, al contacto y a patrones de comportamiento, lo que le permite adaptarse al estado de ánimo de su usuario. Su función principal no es el entretenimiento, sino ofrecer compañía emocional y reducir la sensación de soledad.

Otro ejemplo es Cocomo, una mascota robótica creada por la startup japonesa Ludens AI. Este robot autónomo sigue a su dueño por la casa, reacciona a caricias y mantiene una temperatura corporal similar a la humana.
Sensores biométricos y algoritmos de aprendizaje automático permiten que Cocomo ajuste su comportamiento según la interacción diaria, generando una sensación de cercanía que muchos usuarios describen como reconfortante.

