Nigeria y Estados Unidos realizaron ataques aéreos conjuntos contra el Estado Islámico en el noroeste del país, tras la masacre de cristianos denunciada por Donald Trump. La operación, coordinada con intercambio de inteligencia y planificación estratégica, buscó debilitar a los terroristas minimizando daños colaterales.
Los ataques incluyeron misiles Tomahawk lanzados desde un navío estadounidense en el Golfo de Guinea, causando múltiples víctimas en el estado de Sokoto. Nigeria enfatizó que la acción se realizó dentro del marco de cooperación estructurada y respeto a la soberanía.

