Esta Navidad, al menos 2.156 presos políticos pasarán las fiestas encarcelados en Cuba, Venezuela y Nicaragua, según organizaciones de derechos humanos. Los tres regímenes mantienen la prisión, el exilio y la represión como castigo al disenso político, con denuncias de torturas, muertes bajo custodia y ausencia de criterios humanitarios.
Cuba concentra el mayor número de detenidos políticos en América Latina, con 1.192 personas presas, entre ellas mujeres y menores de edad, en un sistema que criminaliza libertades básicas y mantiene la pena de muerte. Venezuela ocupa el segundo lugar, con 902 presos políticos, en medio de un recrudecimiento represivo del régimen de Nicolás Maduro y denuncias de ejecuciones, torturas y desapariciones. En Nicaragua, persisten detenciones arbitrarias, incluidos adultos mayores y líderes religiosos, en un contexto de subregistro y persecución sistemática.
El informe también señala el silencio o respaldo de gobiernos como México, Brasil y Colombia, mientras destaca que el aumento de la presión internacional, especialmente desde Estados Unidos, ha debilitado financieramente a estos regímenes.

