Europa ha decidido flexibilizar sus objetivos de emisiones para 2035, permitiendo que los motores de combustión continúen existiendo, pero solo en vehículos muy caros y de lujo.
La Comisión Europea ha rebajado la exigencia de cero emisiones a una media de 11 gr/km de CO2, lo que hace casi imposible que un coche convencional cumpla sin ser eléctrico o híbrido enchufable de rango extendido.
Este tipo de híbridos, que usan el motor de combustión únicamente como generador de emergencia, ofrecen una alternativa relativamente asequible, pero están dominados por fabricantes chinos como Leapmotor, Li Auto, Aito y BYD, quienes lideran la producción y ventas de estos modelos en el mundo.
Así, mientras Europa protege su industria y deja los coches de combustión como artículos de lujo, China se beneficia, consolidando su ventaja tecnológica en soluciones híbridas y eléctricas de rango extendido. La decisión europea demuestra que, a pesar de los discursos verdes, el continente termina favoreciendo indirectamente a Beijing frente a sus propios fabricantes.

