La reciente reforma fiscal impulsada por la Administración de Donald Trump ha desatado una fuerte controversia al plantear que el Servicio de Impuestos Internos (IRS) podría revisar contenido de OnlyFans para determinar qué creadores califican para la exención de impuestos sobre propinas y cuáles quedan excluidos por realizar “actividad pornográfica”. Según informó The New York Times, esta situación colocaría a los agentes tributarios en un escenario inédito y polémico.

La ley, conocida como One Big Beautiful Bill Act, aprobada en julio, establece el beneficio de “no impuestos sobre propinas” para cerca de 70 profesiones, entre ellas bailarines y creadores de contenido digital. Sin embargo, excluye expresamente cualquier trabajo de carácter pornográfico, sin definir con claridad qué se considera pornografía. Esta ambigüedad, advierten expertos, podría generar decisiones discrecionales, desigualdad tributaria y serios cuestionamientos sobre la privacidad.
OnlyFans, lanzada en 2016, alberga desde contenido explícito hasta material de cocina, yoga o nichos específicos, todo bajo un sistema de suscripción. Aunque el 70 % de sus creadores produce contenido para adultos, descartar automáticamente a millones de usuarios no parece viable, lo que trasladaría la responsabilidad de evaluación a los auditores del IRS, caso por caso.
El debate se amplía al impacto social y psicológico de la plataforma. Con más de 300 millones de usuarios y 4 millones de creadores, mayoritariamente mujeres, solo un pequeño porcentaje obtiene ingresos elevados. Al mismo tiempo, especialistas alertan sobre la adicción al consumo de contenido sexual, impulsada por la dopamina, el anonimato y la accesibilidad digital. Estudios citados muestran un aumento significativo de solicitudes de ayuda por adicción relacionada con OnlyFans.

Finalmente, expertos tributarios coinciden en que la aplicación de la exención dependerá del criterio de auditores o jueces, lo que mantiene abierta una discusión legal, fiscal y ética que recién comienza.


