El Anillo Regional C-50, diseñado para desviar el transporte pesado fuera de la capital y conectar con mayor eficiencia los puertos del Pacífico y del Atlántico, continúa prácticamente estancado. A dos años del último recorrido técnico, solo el tramo 8, en Guanagazapa, Escuintla, muestra progreso real, con un 53% de ejecución.
De los ocho tramos necesarios, únicamente cuatro tienen contrato, y solo uno está en construcción. El tramo 1 recibió orden de inicio, pero no registra obras; los tramos 2, 4 y 5 siguen sin estudios finalizados; y los tramos 3, 6 y 7 permanecen sin adjudicación o sin orden de inicio.
Especialistas advierten que Guatemala podría enfrentar un colapso de movilidad en cinco años si no se acelera la infraestructura estratégica. Aunque, según actores del sector, la administración anterior dejó elaborados los estudios de factibilidad, señalan que en los primeros dos años del gobierno de Bernardo Arévalo no se ha mostrado la voluntad política suficiente para iniciar la ejecución integral del proyecto, lo que ha contribuido a su inmovilidad.
El costo total estimado asciende a Q12.6 mil millones y enfrenta obstáculos como falta de financiamiento, baja ejecución presupuestaria y atrasos en la liberación del derecho de vía. Expertos proponen que la DGC concluya los tramos ya contratados y la DIPP asuma los pendientes para recuperar el ritmo y evitar que el país pierda competitividad logística.

