Iniciativa 6486 desata alerta por el enorme poder que acumularía la SAT

La Iniciativa 6486, promovida por el Ejecutivo como la Ley de Beneficiarios Finales, se presenta como una herramienta para combatir el lavado de dinero y fortalecer la transparencia fiscal. Sin embargo, detrás del discurso oficial, la propuesta abre un debate profundo: ¿está el gobierno otorgando a la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) un poder sin precedentes sobre la información privada de prácticamente todo el sector empresarial del país?

La iniciativa obliga a todas las personas jurídicas —incluidas sucursales de empresas extranjeras— a declarar quiénes son sus verdaderos propietarios. Ese registro, confidencial pero altamente sensible, quedaría bajo control de la SAT, que tendría la facultad de administrar, verificar y compartir datos de accionistas, beneficiarios y personas que ejerzan control efectivo sobre las compañías. Para muchos analistas, esto constituye una concentración de poder que no ha sido suficientemente discutida.

El riesgo aumenta ante la evidente debilidad tecnológica del país: Guatemala carece de una ley de ciberseguridad y no existen garantías claras sobre la protección de la información. Aunque el gobierno asegura que el objetivo es cumplir estándares internacionales, críticos señalan que la SAT tendría acceso a datos estratégicos sin que exista un marco robusto de control, fiscalización o límites institucionales. ¿Transparencia o centralización peligrosa? La discusión apenas comienza.

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