El alcalde socialista electo de Nueva York, Zohran Mamdani, propone un aumento gradual del salario mínimo, elevándolo de los actuales US$16.50 por hora a US$20 en 2027, US$23.50 en 2028, US$27 en 2029 y US$30 en 2030.
El plan, bautizado con la frase “$30 en el ’30”, representa casi duplicar el salario mínimo vigente. Mamdani argumenta que los trabajadores no pueden costear vivir en la ciudad con el salario actual y que mayores ingresos impulsarían la economía local.
Sin embargo, críticos señalan inconsistencias: mientras todas sus demás propuestas —como transporte gratuito, controles de renta y comestibles subsidiados— serían implementadas desde el primer día, el aumento salarial se aplicaría lentamente. Esto genera sospechas de que la administración espera que la inflación reduzca el valor real del incremento, haciendo que US$30 en 2030 equivalgan aproximadamente al poder adquisitivo actual.
El artículo sostiene que un salario mínimo no actúa como un “piso” que eleva salarios, sino como una barrera de entrada al empleo, perjudicando a trabajadores menos calificados cuya productividad no iguale el salario impuesto. Argumenta que si un trabajador produce US$25 por hora, pero la ley obliga a pagarlo US$30, el empleo se vuelve insostenible y podría perderse.
También se menciona que incluso los defensores del salario mínimo reconocen su efecto restrictivo, pues mantienen excepciones como el salario reducido de US$13 para menores de 18 años, admitiendo que un salario más alto los haría prácticamente inempleables.

