The New York Times reveló que Nicolás Maduro ofreció renunciar tras una transición de dos a tres años durante contactos indirectos autorizados por Donald Trump, pero la Casa Blanca rechazó la propuesta por considerarla demasiado prolongada.
Según fuentes citadas bajo anonimato, estos intercambios ocurrieron mientras Trump aprobaba planes de la CIA destinados a preparar “el campo de batalla” mediante operaciones encubiertas, acciones psicológicas y cibernéticas dentro de Venezuela, sin llegar por ahora a autorizar un ataque militar directo.
En paralelo, el Gobierno estadounidense ha intensificado su presencia militar en el Caribe con la operación Lanza del Sur, un despliegue que incluye el portaaviones Gerald R. Ford, varios buques de guerra y unos 12.000 efectivos. Desde agosto, el Comando Sur ha ejecutado al menos 21 ataques contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico, destruyendo 22 lanchas y dejando más de 80 muertos.
Durante las conversaciones informales, Maduro también insinuó otorgar acceso preferencial al petróleo venezolano a empresas estadounidenses. Trump reconoció parcialmente estos contactos, señalando que podrían mantenerse conversaciones futuras con el líder venezolano.

