La grave crisis del sistema de salud en Cuba ha llevado a muchos ciudadanos a recurrir a ChatGPT para obtener orientación médica ante la falta de atención y recursos.
El país cuenta actualmente con solo 75.364 médicos para casi 11 millones de habitantes, una pérdida de más de 30.000 profesionales desde 2021, según el Ministerio de Salud Pública (MINSAP). Los bajos salarios —entre 4.610 y 5.560 pesos cubanos (unos 10 dólares en el mercado informal)— y la escasez de medicinas agravan la situación.
Ante hospitales colapsados y sin insumos, muchos cubanos usan el chatbot para recibir recomendaciones básicas o remedios caseros. Casos como Dorothy, una joven habanera que consultó a la IA por fiebre y dolores articulares, reflejan una tendencia creciente.
Este fenómeno revela la paradoja del sistema comunista: la promesa de “salud gratuita” se ha vuelto insostenible. Mientras el régimen de Miguel Díaz-Canel culpa al embargo estadounidense, investigaciones señalan que el Estado obtiene ingresos millonarios mediante misiones médicas en el extranjero.
Pese a su utilidad, ChatGPT no puede reemplazar a un médico real. Estudios muestran que su precisión al asociar síntomas con enfermedades concretas apenas alcanza entre 49 % y 61 %, lo que implica riesgos para los pacientes.

