China se rinde ante Estados Unidos en lo que analistas califican como una rendición económica histórica.
El 24 de octubre, cerca de tres billones de dólares se evaporaron de los mercados chinos, y pocos días después, Beijing aceptó negociar.
Con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, Washington cambió la estrategia: mientras el mundo hablaba de guerra comercial, EE. UU. firmaba en secreto pactos estratégicos con países asiáticos, debilitando el control chino sobre las llamadas “tierras raras”, esenciales para la industria tecnológica y militar.
El resultado: China pierde más de 180 mil millones de dólares en comercio y Estados Unidos recupera su posición dominante en el tablero global.
Un mensaje claro donde no fue la diplomacia, si no un jaque mate económico, aun queda mucho por ver, pero lo que esta claro es que Trump lleva a Estados Unidos a ser grande otra vez.

