El sector florícola guatemalteco atraviesa un momento de crecimiento, con un aumento del 45% en las exportaciones en 2025, pero enfrenta un serio obstáculo: la excesiva burocracia del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA).
Los floricultores denuncian que los trámites para importar material genético y nuevas variedades se han vuelto prácticamente imposibles, pasando de dos a 27 requisitos y con un costo que supera los US$6,000.
Según Miguel Gutiérrez, presidente de la Comisión de Flores, Plantas y Ornamentales de Agexport, esta situación provoca pérdidas de tiempo, dinero y competitividad, al frenar la innovación y el acceso a nuevas tecnologías que otros países de la región sí están aprovechando. “Los procesos se han vuelto tan lentos que importar material vegetal puede tardar meses, cuando antes era cuestión de semanas”, lamenta.
El MAGA, a través de su Dirección de Sanidad Vegetal, justifica el cobro por razones fitosanitarias, aunque reconoce que es oneroso y evalúa reducirlo a US$2,500. No obstante, los floricultores consideran que los retrasos afectan directamente el empleo, sobre todo el de mujeres rurales, quienes representan el 75% de la mano de obra del sector.
Guatemala exporta flores y ornamentales a Estados Unidos, Europa y Centroamérica, generando 60 mil empleos y aportando más de US$120 millones anuales. Los productores insisten en que reducir la burocracia y modernizar los trámites permitiría mayor innovación, crecimiento y competitividad internacional para un sector que ya ha demostrado su potencial.

