Hace nueve años, el diputado Fernando Linares Beltranena presentó ante el Congreso de la República una iniciativa de ley antimara que en su momento fue considerada una propuesta innovadora para combatir el crimen organizado y las estructuras pandilleras. Sin embargo, el proyecto no prosperó en el Legislativo, y hoy, casi una década después, el panorama de la violencia en el país ha cambiado drásticamente: las maras se han fortalecido, ampliado su influencia y sofisticado sus métodos de operación.
Inspirado en el modelo implementado en El Salvador bajo el presidente Nayib Bukele, el político guatemalteco propone establecer un estado de sitio temporal en las zonas más afectadas por las pandillas. Argumenta que esta estrategia ha demostrado ser efectiva al reducir drásticamente los homicidios y las extorsiones en el país vecino, aunque reconoce que su aplicación debe respetar los derechos humanos y contar con un marco legal sólido.
“Hace nueve años advertimos lo que podía pasar si no actuábamos. Hoy la realidad nos alcanzó. Es momento de tomar decisiones valientes para salvar vidas y devolver la paz a las comunidades”, expresó Beltranena en declaraciones recientes.

