En un discurso cargado de simbolismo y ovaciones, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se dirigió este domingo al pleno del Parlamento israelí (Knesset), celebrando la liberación de los últimos 20 rehenes vivos que permanecían en manos de Hamas desde hace más de dos años.
“¡Qué bien se siente decirlo, los 20 rehenes están de regreso!”, exclamó Trump, provocando una ovación de pie por parte de los legisladores. El mandatario norteamericano calificó el momento como “el amanecer de un nuevo Medio Oriente” y declaró que, con este acuerdo, “es el fin de una guerra”.
El acuerdo que permitió la liberación de los rehenes fue calificado como un avance significativo, aunque sus límites son evidentes: no contempla el desarme inmediato de Hamas ni la retirada total de las fuerzas israelíes en Gaza. Así, comienza ahora una segunda fase, considerada igual o más compleja que la primera.
Pese a las críticas y dudas iniciales, Trump se posiciona nuevamente como una figura central en el tablero geopolítico de Medio Oriente, en un escenario que podría redefinir el equilibrio de poder en la región.

