Colombia ha sido descertificada por Estados Unidos en materia de lucha contra el narcotráfico, una medida que no se aplicaba desde 1996.
Según la Casa Blanca, el país, bajo el gobierno de Gustavo Petro, ha “fallado de manera demostrable” en sus compromisos internacionales para combatir el narcotráfico. Esta decisión podría poner en riesgo alrededor de 380 millones de dólares en cooperación militar y antinarcóticos.
El Departamento de Estado responsabilizó directamente a Petro por el incremento del 70 % en la producción de coca desde su llegada al poder en 2022. También se señaló al exministro de Defensa, Iván Velásquez, por implementar una estrategia basada en “seguridad humana” que redujo los bombardeos contra el narcotráfico y relajó las metas de erradicación.
Estados Unidos criticó duramente la política del gobierno colombiano, al considerar que ha debilitado la lucha contra el narcoterrorismo y socavado décadas de cooperación bilateral. Pese a las advertencias, Petro ha respondido con un tono desafiante, denunciando la decisión como injusta.
Esta situación representa un duro golpe para la imagen internacional de Colombia y reabre el debate sobre la eficacia de las políticas actuales frente al narcotráfico, en un contexto de creciente inseguridad y fortalecimiento de grupos armados ilegales.

