En el marco de la Operación Pacific Viper, Estados Unidos incautó más de 34 toneladas de cocaína en el Pacífico Oriental entre agosto y septiembre, como parte de una ofensiva contra el narcotráfico.
La campaña, liderada por la Guardia Costera y la Marina, incluyó 20 interdicciones marítimas, la detención de 59 personas y un promedio diario de 820 kilos decomisados.
Las operaciones se concentraron en rutas marítimas claves utilizadas por cárteles sudamericanos, como las cercanas a las Islas Galápagos. En una de las acciones más destacadas, se interceptó una embarcación con 2.500 kilos de droga.
Además, se reportaron ataques directos contra barcos procedentes de Venezuela, vinculados al grupo criminal Tren de Aragua, con un saldo de 14 presuntos narcotraficantes muertos.
Esta ofensiva refuerza la política de “mano dura” contra organizaciones criminales transnacionales impulsada por el presidente Donald Trump, con el objetivo de frenar el flujo de drogas hacia EE.UU.

