El gobierno mexicano evalúa imponer un arancel de hasta 50% a los autos importados desde China, con el objetivo de proteger la industria automotriz nacional y contrarrestar posibles prácticas de dumping.
Actualmente, estos vehículos ya enfrentan un arancel del 20%, pero su bajo costo y alto nivel tecnológico siguen representando una fuerte competencia para los fabricantes locales. Al respecto, autoridades señalaron: “Los vehículos provenientes de Asia y en particular China, ya tienen un arancel de 20 por ciento y ahora los vamos a llevar lo más alto que nos permite la OMC, hasta 50 por ciento”.
Un ejemplo de esta brecha es el BYD Dolphin Mini, un auto eléctrico vendido en México por 415,800 pesos, muy por debajo del Chevrolet Bolt EUV, que cuesta 658,700 pesos. Esta diferencia refleja la capacidad de producción eficiente de China, con mano de obra más barata, acceso a materias primas y cadenas de suministro optimizadas.
Durante el primer semestre de 2025, México se convirtió en el principal importador de autos chinos en el mundo, con 280,100 unidades. Analistas advierten que un arancel elevado podría desacelerar su ingreso, pero no eliminar su competitividad. La industria mexicana enfrenta el reto urgente de modernizarse frente a esta creciente oferta.

