El Banco Mundial aprobó un préstamo de US$250 millones para modernizar cinco aeropuertos y aeródromos de Guatemala, con el objetivo de mejorar la conectividad aérea, la seguridad operacional y la infraestructura aeroportuaria del país. Los recursos se destinarán a la rehabilitación y ampliación de terminales, pistas, sistemas de navegación y equipamiento en distintas regiones.
La iniciativa busca fortalecer el turismo, el comercio y la movilidad, especialmente fuera del área metropolitana. Sin embargo, el financiamiento reabre el debate sobre el aumento de la deuda pública y la capacidad del Estado para ejecutar grandes proyectos de infraestructura. Críticos señalan que varias obras aeroportuarias impulsadas en años anteriores enfrentaron retrasos, sobrecostos o resultados limitados.


