Pese a las protestas de transportistas y las críticas de distintos sectores, el Congreso aprobó de urgencia nacional el Decreto 21-2026, que fija precios máximos para los combustibles hasta el 31 de diciembre de 2026. La ley establece un precio tope de Q39 por galón para el diésel y la gasolina regular, y Q41 para la gasolina superior, además de crear un fondo de hasta Q2 mil 500 millones para subsidiar las alzas derivadas del mercado internacional.
El financiamiento provendrá de una ampliación y readecuación presupuestaria, utilizando recursos públicos que originalmente estaban destinados a otras áreas del Estado. Críticos recuerdan que en subsidios anteriores se redujeron fondos para programas como fertilizantes y se realizaron ajustes que afectaron instituciones como la Policía Nacional Civil (PNC).
Mientras el Gobierno asegura que la medida busca proteger la economía familiar, sus detractores advierten sobre el impacto fiscal y el riesgo de desviar recursos de sectores prioritarios.


