El dolor articular puede deberse a artritis o a una lesión deportiva, aunque ambas condiciones comparten síntomas como dolor, rigidez, hinchazón y dificultad para mover la articulación.

Una de las principales diferencias está en cómo comienza la molestia. La osteoartritis suele desarrollarse gradualmente debido al desgaste del cartílago y puede avanzar con el tiempo. En cambio, las lesiones deportivas frecuentemente aparecen de forma repentina después de una caída, golpe, torsión o sobreesfuerzo, aunque también pueden surgir por movimientos repetitivos.

Los especialistas recomiendan observar cuándo comenzó el dolor, si estuvo relacionado con una actividad específica y cómo evolucionan los síntomas. Las lesiones pueden provocar además hematomas, debilidad, deformidad o dificultad para soportar peso. Para prevenirlas se aconseja aumentar la actividad física progresivamente, calentar, utilizar protección adecuada y evitar el sobreentrenamiento.

Se recomienda consultar a un especialista si el dolor es intenso, dura más de una semana, empeora o limita el movimiento y las actividades cotidianas.


