Rusia lanzó este lunes una nueva oleada de ataques contra Kiev y sus alrededores, completando cinco días consecutivos de bombardeos sobre la capital ucraniana. Las ofensivas alcanzaron almacenes, centros de distribución y áreas logísticas, provocando daños que ya se reflejan en algunas góndolas vacías de supermercados y alimentan el temor a una posible escasez de alimentos.
Los bombardeos también han golpeado infraestructura energética clave, aumentando la preocupación por el acceso a calefacción, agua y electricidad de cara al invierno.
El presidente Volodímir Zelensky reconoció que Ucrania enfrenta dificultades para interceptar los drones a reacción utilizados por Rusia, que han aumentado significativamente en las últimas semanas. Entre el jueves y el domingo, Moscú lanzó cerca de 1,500 drones, de los cuales unos 800 eran de este tipo.


