El presidente ruso Vladimir Putin firmó un decreto que permite al Estado asumir temporalmente el control de infraestructura crítica privada dañada por ataques ucranianos, cuando sus propietarios no puedan protegerla o no la reconstruyan.
La medida abarca instalaciones de energía y combustibles, industria, comunicaciones, transporte y logística. El Kremlin sostiene que no se trata de una nacionalización, sino de una intervención temporal para garantizar la seguridad y resolver problemas específicos.
El decreto surge mientras Ucrania intensifica sus ataques con drones de largo alcance contra refinerías e instalaciones estratégicas rusas. Los ataques han provocado daños, interrupciones en la producción y escasez de combustible en algunas zonas.
Analistas consideran que la medida busca presionar a los propietarios de refinerías atacadas repetidamente para que inviertan en su reconstrucción, incluso ante el riesgo de nuevos bombardeos.


