Guatemala enfrenta una transformación en el fenómeno del narcotráfico: de ser principalmente un país de tránsito, ahora también se ha convertido en territorio de disputa por el control del narcomenudeo. La actividad genera enfrentamientos entre estructuras criminales que buscan dominar barrios, municipios, centros nocturnos y corredores utilizados para distribuir drogas.
Según registros de la Policía Nacional Civil (PNC), entre 2024 y 2026 se han identificado al menos siete episodios armados relacionados con estas disputas, con un saldo de 31 personas muertas. Las autoridades señalan que las pandillas buscan ampliar o recuperar territorios para fortalecer sus fuentes de financiamiento mediante la venta local de drogas.
El fenómeno representa un cambio en la dinámica criminal, pues el mercado interno adquiere mayor importancia y provoca violencia por el control territorial. El Gobierno ha atribuido parte del repunte de hechos violentos al desplazamiento de estructuras criminales hacia nuevas zonas, donde intentan establecer operaciones de narcomenudeo y disputar espacios a grupos rivales.


