NASA utiliza el histórico avión espía U-2, conocido como “Dragon Lady”, para investigar cómo los incendios forestales generan tormentas extremas llamadas pirocumulonimbus. A través de la misión INSPYRE, la agencia busca comprender mejor estas “nubes de fuego”, capaces de producir rayos, fuertes vientos e incluso tornados de fuego.
La versión científica del avión, denominada ER-2, vuela a casi 20 mil metros de altura y actúa como un “satélite dirigible”, recopilando datos sobre el comportamiento del humo, las corrientes de aire y la energía liberada por los incendios. Paralelamente, un avión Gulfstream 5 se introduce en las nubes para complementar las mediciones.

Los científicos han descubierto que estas tormentas pueden impulsar humo hasta la estratosfera, donde es transportado rápidamente por corrientes en chorro, generando impactos atmosféricos similares a los de una erupción volcánica. Sin embargo, su formación sigue siendo difícil de predecir debido a las condiciones extremas e impredecibles que las originan.

La misión ya ha sobrevolado incendios activos en Oregón y Canadá, con el objetivo de desarrollar mejores herramientas para pronosticar estos fenómenos y mejorar la respuesta ante incendios forestales cada vez más intensos.

El ER-2 deriva del legendario avión espía U-2, diseñado en la Guerra Fría para vigilar a la Unión Soviética. Más de siete décadas después de su primer vuelo, esta aeronave sigue operando, aunque ahora al servicio de la ciencia y la investigación climática.



