La crisis penitenciaria en Guatemala alcanzó una ocupación del 299.4 %, casi el doble del promedio regional de 157 %, según un estudio presentado por Fundesa.
Aunque el país tiene la tasa de encarcelamiento más baja de América Latina, con 123 privados de libertad por cada 100 mil habitantes, las cárceles albergan a más de 22 mil reclusos pese a contar con capacidad para solo 7,922 personas.
Entre 2008 y 2020 la población carcelaria casi se triplicó y llegó a superar los 25 mil internos.
El sistema dispone de alrededor de 4 mil agentes penitenciarios, pero en algunos centros la relación puede ser de un guardia por cada 30 reclusos.
El presupuesto anual asciende a Q991 millones, equivalente al 0.08 % del PIB, mientras que apenas 0.4 % de esos recursos se destina a rehabilitación. La reincidencia delictiva ronda el 60 %, reflejando las debilidades estructurales del sistema.


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