El régimen de Daniel Ortega anunció que en Nicaragua no volverán a celebrarse elecciones que permitan a la oposición acceder al poder.
Durante el 47 aniversario de la revolución sandinista, Ortega afirmó que impulsará leyes para impedir cualquier posibilidad de alternancia política.
Desde 2007, Ortega gobierna Nicaragua y, tras una reforma constitucional aprobada en 2025, consolidó aún más su control. Los cambios ampliaron el mandato presidencial de cinco a seis años, crearon la figura de la copresidencia para Rosario Murillo y trasladaron las elecciones generales previstas para 2026 hasta 2027.
La ONU, la OEA, EEUU y el Parlamento Europeo han cuestionado estas reformas por debilitar la democracia, concentrar el poder en el Ejecutivo y restringir el derecho de los nicaragüenses a decidir mediante elecciones libres quién debe gobernar el país.

