Los microplásticos están presentes en el aire que respiramos diariamente, aunque la cantidad exacta y sus efectos sobre la salud aún son motivo de estudio. Investigaciones recientes indican que las estimaciones iniciales sobre la contaminación atmosférica por estas partículas eran exageradas.

Mientras algunos modelos calculaban hasta 10 millones de toneladas de microplásticos flotando cada año en la atmósfera, nuevos análisis reducen la cifra a unas 4,500 toneladas anuales.
Las principales fuentes son el desgaste de neumáticos, el polvo urbano y, especialmente, los textiles sintéticos que liberan fibras microscópicas durante el uso cotidiano.

Científicos han detectado microplásticos en pulmones y sangre humana, pero aclaran que todavía no existe evidencia concluyente de que los niveles habituales de inhalación provoquen enfermedades.
La falta de métodos estandarizados para medir estas partículas dificulta conocer cuántos microplásticos respira una persona al día. Aunque los estudios de laboratorio sugieren posibles efectos como inflamación y daño celular, los expertos insisten en que aún se necesitan más investigaciones para determinar los riesgos reales para la salud humana.


