Un estudio publicado en Scientific Reports detectó por primera vez nanoplásticos en suelos del interior de la Antártida, específicamente en los Valles Secos de McMurdo, uno de los entornos más aislados del planeta.

Los investigadores encontraron estas partículas en el 54% de las muestras superficiales, con concentraciones de hasta 295 nanogramos por gramo de suelo, y también en capas profundas, lo que sugiere su desplazamiento o enterramiento.

El análisis identificó seis tipos de plásticos de uso común, entre ellos polipropileno, polietileno y partículas de desgaste de neumáticos.

Los científicos consideran que los nanoplásticos llegaron mediante el transporte atmosférico de larga distancia y por fuentes locales, como estaciones de investigación y el turismo. El hallazgo cuestiona la idea de una Antártida libre de contaminación y evidencia que los residuos plásticos alcanzan incluso los ecosistemas más remotos del mundo.

