Un metaanálisis publicado en 2025 en la revista científica PLOS ONE, que analizó 24 estudios con más de 21,500 participantes, concluyó que consumir bebidas gaseosas de forma frecuente aumenta en 98% el riesgo de erosión del esmalte dental.

Las bebidas más perjudiciales son las gaseosas azucaradas, ya que combinan alta acidez y azúcar, mientras que el agua con gas natural representa un riesgo mucho menor.

El daño ocurre cuando el pH bucal desciende por debajo de 5.5, favoreciendo la desmineralización del esmalte. Los especialistas recomiendan evitar beber estas bebidas durante largos periodos, consumirlas junto con las comidas, enjuagarse con agua después y esperar antes de cepillarse los dientes para reducir el desgaste dental.


