Los noodles instantáneos continúan ganando popularidad a nivel mundial pese a su reputación como alimento poco saludable. Creados en Japón en 1958 por Momofuku Ando como una solución a la escasez de alimentos de la posguerra, hoy representan una industria que proyecta crecer de US$64.670 millones en 2025 a US$98.460 millones en 2032.

Su éxito se atribuye a su bajo costo, facilidad de preparación, larga conservación y sabor, mientras que investigadores señalan que su alta densidad calórica y combinación de sal, grasas y carbohidratos los convierten en alimentos altamente apetecibles. Actualmente se consumen alrededor de 123.000 millones de porciones al año en todo el mundo.

China lidera el consumo total, seguida de Indonesia e India, mientras que Vietnam registra el mayor consumo per cápita. En mercados como Estados Unidos también crece la demanda, impulsada por la popularidad de los sabores asiáticos. A pesar de las advertencias sobre sus posibles efectos en la salud, los noodles instantáneos siguen consolidándose como una de las comidas rápidas más consumidas y un alimento reconfortante para millones de personas.

