Un fuerte terremoto de magnitud 7,8 sacudió el sur de Filipinas, dejando al menos una persona fallecida, cuatro heridos y severos daños materiales.

El sismo ocurrió frente a la isla de Mindanao y provocó el colapso de edificios, viviendas y otras estructuras, especialmente en Ciudad General Santos, donde continúan las labores de rescate.

Tras el movimiento telúrico, las autoridades filipinas activaron alertas de tsunami y ordenaron evacuaciones preventivas en varias provincias costeras. La preocupación también se extendió a otros países del Pacífico. Indonesia evacuó comunidades cercanas al mar en varias regiones del norte, mientras Japón emitió alertas por posibles olas de hasta un metro de altura.

El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico advirtió sobre posibles variaciones peligrosas del nivel del mar en Filipinas, Indonesia, Palaos, Taiwán y Papúa Nueva Guinea. Filipinas se encuentra en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas sísmicas más activas del mundo.


