Funcionarios de seguridad de Camboya y Tailandia iniciaron el lunes conversaciones en Malasia destinadas a rebajar las tensiones fronterizas, después de que el peor enfrentamiento entre los dos países vecinos del sudeste asiático en décadas dejara más de 40 muertos.
La reunión del llamado Comité General de Fronteras, se trasladó a Kuala Lumpur tras la petición de Tailandia de trasladarla a un lugar neutral debido a lo que describió como una situación delicada.
Aunque el alto al fuego del 29 de julio contribuyó a poner fin a cinco días de intensos enfrentamientos fronterizos, cientos de miles de personas de las zonas fronterizas de ambos lados siguen confinadas en campos de evacuación por temor a nuevos combates. El domingo, el ministerio de Defensa de Camboya acusó a Tailandia de tramar nuevos ataques al ordenar la evacuación de las zonas fronterizas, una acusación rechazada por Bangkok por considerarla un intento de desacreditar al país.
Tanto Tailandia como Camboya describieron el lunes la situación fronteriza como tranquila y se comprometieron a mantener el alto al fuego. La tregua fue negociada por el primer ministro malasio, Anwar Ibrahim, en su calidad de presidente de la Asean, y se produjo en medio de la presión del presidente estadounidense, Donald Trump, que utilizó los aranceles comerciales como palanca.
El líder en funciones de Tailandia, Phumtham Wechayachai, y el primer ministro camboyano, Hun Manet, acordaron celebrar una reunión del comité fronterizo como parte del acuerdo de alto el fuego. A petición de Tailandia, la reunión se amplió de un día a cuatro. El jueves, último día, asistirán los ministros de defensa de ambos países, a los que se unirán observadores de Malasia, EE.UU. y China, según un comunicado del gobierno tailandés.

