La falta de trabajadores en el campo se perfila como un problema estructural para la agricultura guatemalteca y podría reducir la producción de algunos productos que integran la canasta básica de alimentos.
Cada vez existe menos disponibilidad de jornaleros debido a la migración.
Antes se necesitaban 10 trabajadores y había oferta suficiente; ahora solo logran conseguir alrededor de tres. Esta situación coincide con cambios recientes en el mercado laboral: el desempleo abierto aumentó de 1.7% a 2.3% entre el cuarto trimestre de 2024 y el primero de 2025, mientras la informalidad se mantiene cercana al 66%.
Además, cerca del 50% de los ocupados se concentra entre jornaleros y trabajadores por cuenta propia, reflejando un mercado con predominio del autoempleo. Especialistas advierten que la migración de jóvenes hacia otros países está reduciendo la transmisión del conocimiento agrícola y afectando sectores clave de la economía.


