Guatemala podría enfrentar un escenario climático extremo durante los próximos meses, con una canícula prolongada de hasta dos meses entre julio y agosto, seguida de lluvias intensas entre septiembre y noviembre.

Según proyecciones del Insivumeh y autoridades nacionales, este comportamiento irregular aumentaría el riesgo de escasez de agua, afectaciones agrícolas, presión sobre la generación eléctrica y emergencias por inundaciones y deslizamientos.

La Conred activó alerta amarilla y no descarta elevar el nivel si las condiciones empeoran. El fenómeno de El Niño, con más del 90% de probabilidad, estaría alterando el régimen normal de lluvias y provocando estrés hídrico en distintas regiones.

Por su parte, el MAGA identificó más de un centenar de municipios altamente vulnerables y promueve acciones preventivas como conservación de agua y adaptación agrícola. Las autoridades llaman a recolectar agua y prepararse ante un año marcado por extremos climáticos.




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