La crisis portuaria en Guatemala comienza a impactar directamente la economía y el costo de vida. Mientras el comercio exterior crece, los puertos operan al límite por infraestructura insuficiente, saturación y trámites lentos, provocando retrasos que encarecen alimentos, materias primas y productos de la canasta básica.
Puerto Quetzal concentra el 49% de la carga nacional y el 38% de los contenedores del país, pero enfrenta una fuerte sobrecarga operativa. Actualmente, unos 40 buques esperan en promedio 37 días fondeados antes de atracar, generando pérdidas y costos logísticos estimados entre US$16.1 millones y US$34.7 millones, según Agexport.
Entre el 3 y el 5 de mayo de 2026 había hasta 23 embarcaciones en espera, este atraso portuario ya afecta a industrias y consumidores, debido al aumento en gastos de almacenaje, fondeo y transporte. Expertos advierten que, sin modernización urgente, Guatemala perderá competitividad frente a otros países de la región.
El costo de oportunidad oscila entre USD 16.1 millones y USD 34.7 millones, según la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport).

