En Guatemala, los casos de secuestro han aumentado de manera alarmante en los últimos años, reflejando la evolución de las estructuras criminales, según analistas y autoridades.
Datos de la Fiscalía contra el Delito de Secuestros del Ministerio Público indican que en 2024 se reportaron 157 denuncias, en 2025 la cifra subió a 345 y hasta mayo de 2026 ya se contabilizaban 183 casos, lo que equivale a unas 10 denuncias semanales.
Entre las modalidades más frecuentes destacan el secuestro exprés y los secuestros simulados o “gota a gota”. En el primero, las víctimas son retenidas por varias horas, despojadas de sus pertenencias y obligadas a obtener dinero mediante retiros bancarios o transferencias.
En la segunda modalidad, los delincuentes engañan a las personas para llevarlas a lugares aislados y luego las amenazan para exigir depósitos a familiares o empresas. Expertos advierten que estos delitos generan graves secuelas físicas, emocionales y psicológicas tanto en las víctimas como en sus familiares.

