La estabilidad macroeconómica de Guatemala podría correr peligro ante el próximo objetivo político del presidente Bernardo Arévalo: la elección de las nuevas autoridades del Banco de Guatemala (Banguat) y de la Superintendencia de Bancos (SIB), cuyos mandatos concluyen el 30 de septiembre. Analistas y exfuncionarios advierten que estos nombramientos serán decisivos para preservar la confianza financiera y evitar riesgos económicos en un contexto internacional complejo.
Expertos señalan que Arévalo debe privilegiar perfiles técnicos, de carrera y con amplia experiencia en política monetaria, cambiaria y supervisión financiera, en lugar de criterios políticos. Señalan que cambios bruscos o decisiones sin respaldo técnico podrían afectar la credibilidad institucional, generar incertidumbre en los mercados y debilitar la estabilidad macroeconómica del país.
Los analistas consideran fundamental respetar la institucionalidad y separación de poderes y mantener equipos técnicos especializados para enfrentar los desafíos económicos previstos para 2026 y 2027.

